Mensajes sí, llamadas no

¿Por qué tantas personas prefieren que les escriban en vez de recibir llamadas?

Es probable que entre tus contactos haya unos que dicen odiar los mensajes de voz.

Y otros que no mandan audios, ¡mandan podcasts!

Muchos incluso ponen en su estado de WhatsApp, “por favor, no audios”.

Puede parecer una restricción exagerada; no obstante, sin juzgar, pedimos al psicólogo Carlos González que nos diera una luz acerca del porqué hay tanta resistencia a los mensajes de audio, así como también a las llamadas, mientras que existen personas que solamente aceptan letras texto.

¿Mala educación, poca cortesía o ansiedad?

Carlos nos aclaró que no necesariamente se trate de ansiedad: “Sencillamente algunas personas prefieren agilizar el proceso, invertir menos tiempo en enterarse de algo, y de ahí que prefieran leer un par de líneas en vez de escuchar audios de 5 minutos”.   

Lo importante es detectar por qué te genera ansiedad una llamada o un audio: “¿será que sabés para qué te llaman, para reclamos, cobros, presiones? O solo preferís no ser interrumpido y tener siempre el control de tu tiempo, decidir si algo lo resolvés a través de texto en vez de llamando o escuchando audios”.

¿Y si me causan ansiedad las llamadas o audios?

Efectivamente, para muchas personas los mensajes de voz son causa de temor: no saber si son buenas o malas noticias, temer a esa voz, a cómo suena esa voz, entonces hay que resolverlo.  

Ciertamente, la tecnología nos permite decidir, saber o ignorar, así que muchos prefieren ignorarlo en vez de afrontarlo (escuchando el audio). Además, si son malas noticias, no queremos guardar ese audio, o bien, lo repasamos una y otra vez para ver cómo suena esa voz (enojada, triste, frustrada, entre otras emociones)

Y muchas de esas características no verbales de la comunicación son muy complejas de interpretar.

Inclusive, cuando nos textean. “Uy, me está escribiendo rapidísimo, debe estar enojado”. “Contestó en mayúsculas, me odia”. Y todo ello, ¡puras suposiciones!

Así que, en general, si nos causa ansiedad o preocupación muy grande, es probable que tengamos que revisarlo con un terapeuta.

Pero si no es así, ¡respetemos las preferencias de cada uno! Unos prefieren escribir para borrar, corregir y releer con tiempo antes de enviar.

Y otros, enviamos audios cuando estamos ocupadísimos manejando, haciendo oficio… miles de cosas.

¡Qué complejos somos! Resolvé esa ansiedad, conocete mejor y desbloqueá esos miedos con terapeutas profesionales. A Carlos González le pedimos consejo a través de [email protected]