Y entonces… llega el día de responder a esta pregunta ¿puedo tener mi propio celular? Muchos padres de familia podrían tomar la decisión a la ligera; no obstante, hay varios elementos que se deben considerar a la hora de dar la respuesta. Estudios indican que no hay una edad específica para permitir el uso de un celular a una persona menor de edad, pero sí se sabe que en el caso de los menores de 10 años un celular es una responsabilidad para la que muchos no están preparados.
La madurez de los niños es la característica que va a determinar cuál es la mejor edad para entregar un celular, dicho dato según la psicóloga Carolina Zúñiga Arias. Importante, tener en cuenta que el aparato sigue siendo una responsabilidad de los adultos, una posesión más de los padres quienes deben tener claro su rol, manteniendo la constante supervisión sobre del dispositivo. Es fundamental implementar controles parentales y vigilar el comportamiento, así como las interacciones de las cuentas de los menores.
El primer celular de un menor debería ser un dispositivo básico, que en lo posible permanezca sin acceso a redes sociales ya que el objetivo principal es el de facilitar la comunicación directa con los padres.
Otra ventaja que se puede aprovechar es la posibilidad de geolocalización, una opción para tener certeza de la ubicación de los infantes.
Por otra parte, un celular implica muchas responsabilidades, no solo en términos del cuidado que conlleva, sino también del uso que se le pueda dar. Es importante que los chicos no estén expuestos a robos o asaltos por tener un aparato muy costoso y cuyo cuidado sobrepase la responsabilidad que puedan manejar.
Los adultos también deben conversar con los menores sobre el contenido al que están expuestos en la red y enseñarles formas de prevenir el acceso a información o a sitios no deseados. De igual manera, se les puede explicar que además de entretenimiento, internet puede ser una fuente de conocimiento y de educación, por lo que se les debe instar para aprovechar el potencial que tiene la red en ese sentido.
Una vez que se ha entregado un celular a los niños, lo recomendable es que debe haber una negociación para controlar el tiempo en pantalla. Con toda la presión social que puede existir, lo mejor es tener reglas claras, inclusive creadas en conjunto y a su vez ser consecuentes con las normas establecidas. Esto implica, por ejemplo, que los menores vean en sus padres un ejemplo de autocontrol, donde exista el respeto a los tiempos de comida y de descanso sin el uso de los celulares.
La falta de controles en el uso de la tecnología en menores provoca pérdida de habilidades sociales importantes para la vida adulta, limita la imaginación, el juego espontáneo y la capacidad de espera y de sorpresa. «Nosotros como padres somos el modelo de nuestros hijos» recuerda la psicóloga Carolina Zúñiga, quien hace un llamado a ser adultos presentes y dar el ejemplo sobre el uso consciente del celular.
* Colaboró para este blog Carolina Zúñiga Arias, psicóloga especialista en niñez.